Cine a la interperie


 Si bien a todos nos gusta ir al cine de vez en cuando para disfrutar una buena película,kamchatka hay momentos en los que tenemos que atrevernos a buscar nuevas experiencias. En alguna otra época, hace varios años atrás, en Córdoba solía haber un cine al aire libre. Pero llegaron los multicines, y con ellos las salas grandes y pequeñas, con todas las comodidades. Sin embargo, después de la experiencia que viví el lunes, reconozco por fin que ver una película bajo un cielo nublado es algo que todos deberíamos experimentar alguna vez.
 
22.30, Paseo el Buen Pastor. El pasto estaba cubierto de personas que, absortas, miraban “Crónica de una fuga”. La película habían empezado a una hora antes, y por razones de distinta índole llegué para la mitad. Lo primero que me llamó la atención fue ver la cantidad de jóvenes estudiantes sentada en la grama. Llegar a ese lugar era como sumergirse en otro mundo, aislado del resto de los vecinos, que en muchos casos sólo curioseaban y luego seguían de largo.
 
 Mientras intentaba captar algo de la trama, pensé en el precio de las entradas de las salas comerciales, el chirrido constante de las butacas del patio Olmos, y por supuesto, esa odiosa distracción de escuchar la banda de sonido de la película de la sala contigua. Justo cuando estaba por buscar algo más para criticar, miré al cielo. Nublado y teñido de un gris oscuro, parecía algo más bien lugubre y triste. Sin embargo, a mí me causó otra sensación. Una de libertad, y hasta de solidaridad. Es que es todo un misterio cómo un montón de chicos con distintas historias y motivaciones para estar allí, pudo disfrutar una película en condiciones no tan amenas quizá como la de una sala comercial.
  Cerca de las 23, siguió Kamchatka. El aire que corría entre los espectadores se había tornado algo fresco.  El clima, igualmente, era calmo y soportable. Entre los jóvenes había parejitas, grupos de amigos, algunos adultos mayores, y en los costados de la pantalla se podían ver familias que disfrutaban la tranquilidad de la noche.
  A propósito, confieso que no soy una gran fanática de las producciones argentinas. Antes de disfrutar las dos que vi el lunes, sólo me había enternnecido con Elsa y Fred. Esto se debe seguramente al hecho de que prefiero ver películas hollywoondeneses; en muchos, casos, pochocleras. Pero creo que el lunes fui al Paseo porque sentí por primera vez que necesitaba conocer lo que había ocurrido en los años del proceso de reorganizacion nacional desde otra óptica.
 
 Me estremecía ver cómo los jeeps vigiliban implacables las calles de la ciudad, en busca de algún fugitivo. También me sorprendió mucho la actuación del pequeño que hizo del hijo de Darín en Kamchatka. El guión reflejaba de una forma clara cómo los niños lo perciben todo, aún aquellas cosas que institimos en ocultarles “por su propio bien”.
 
 Finalmente, quería compartir esta crónica con el/la que vea este blog, porque fue una sensación muy especial, que me acompañará siempre.

1 comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s