Interestelar

Desde que prorrumpió en la industria del cine de culto con Memento, alla por el 2000, Chris Nolan no ha dejado de desafiar a sus colegas con tramas complejas, argumentos entretejidos y personajes oscuros. Sus películas, lejos de ser pochocleras, son historias que juegan con los sentidos del espectador, llevándolo destinos casi siempre impredecibles. Desde entonces hasta Inception y pasando por la trilogía de Batman, Nolan se ha convertido en un director sagaz y creativo que con cada entrega supera las expectativas de críticos y adeptos.
Con el estreno de Interestelar, la barra ya se había elevado de manera considerable. Sobre todo si se tiene en cuenta el peso que carga su antecesor más reciente, «Contacto», otra en la que también participó Matthew McConaghuey. Sin embargo, a medida que nos adentramos en este mundo, la banda de sonido Hans Zimmer invadió la sala hasta llevarnos al corazón del cosmos. Así la música marcó el clima propicio para contar la historia de un padre de dos hijos, que es reclutado por la Nasa para unirse a una tripulacion de mentes brillantes. La mision de los navegantes es encontrar un planeta entre los conocidos que pueda tomar el lugar de la Tierra como cuna de la vida, ya que el globo terráqueo se ha tornado inhabitable y hóstil para los seres humanos.
El relato de 3 horas de duración combina una historia muy humana, con la teoría de la relatividad, agujeros negros y mucha ciencia ficción para dar como resultado la crónica de un planeta en extinción. Una historia de supervivencia, donde el personaje principal debe elegir entre salvar su familia y salvar la humanidad.
El viaje hacia las estrellas no sería lo mismo sin la presencia de Michael Caine y Anne Hathaway, dos estrellas que ya hemos visto en la última entrega de la saga de Batman, del mismo director.
Interestelar es, sin dudas, la obra maestra de Christopher Nolan. Una mirada hacia un futuro cada vez más probable. Un viaje de ida.

Dios no está muerto, solo está esperandonos

Después de una muy larga espera, y de perderme los primeros 10 minutos de la película, finalmente pude ver «Dios no está muerto». En medio de una sala casi repleta, me predispuse para ver la historia del enfrentamiento entre un joven estudiante universitario y su profesor de filosofia, quien para dejar clara su postura, le pide a sus alumnos que simplemente escriban en sus hojas «Dios está muerto». A lo cual el joven antes mencionado, cristiano, decide no acatar la orden. En respuesta, el docente lo desafía a armar una disertación en la que defienda la antítesis. Esto es, que Dios SÍ existe.

Teniendo en cuenta que la mayor parte del argumento está resumido -y de ratos «spoileado»- en el trailer, «Dios no está muerto» cumplió en el sentido de representar en un contexto ficticio la lucha y el bullying religioso que sufren muchos estudiantes cuando ingresan en una universidad laica, cuyos profesores se muestran hostiles y hasta impasibles ante la profesión de un credo cualesquiera.

Sin embargo, salí de la sala con una sensación de que, siendo la supuesta encarnación del «amor» de Dios, lo único que estamos transimitiendo es juicio. Digo esto desde mi postura personal como cristiana, y creo que ya es tiempo de comenzar a buscar otras formas de hablar de Jesús, sin necesidad de entrar en la dicotomía «ustedes contra nosotros».

Demás está decir que es dificil realizar una película abiertamente cristiana sin ofender al menos a una minoría. No obstante, pareciera que últimamente se hubiese instalado en nuestro medio la idea de que por creer que solo en Jesus hay salvación, somos mejores que los demás. Si ese es nuestro pensamiento estamos errando y feo. El cine deberia ser una herramienta para que el mensaje de salvación también llegue a un público mucho más masivo que solo el cristiano.

En este caso creo que más allá de que el esfuerzo fue bueno, se terminó proyectando una película de cristianos, para cristianos. Y quizá esa era la idea desde un comienzo! De igual manera creo que es importante que se empiece a repensar la «rivalidad» que estamos construyendo con los demás. El mejor ejemplo está en los 4 evangelios, en la vida de Jesús.
Sin dudas, Dios no está muerto. Solo espera que reaccionemos.

 

La historia detrás de Mary Poppins

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Ese es el eje central de Saving Mr. Banks, una de las más aclamadas producciones de Disney del año pasado. A 50 años del estreno de Mary Poppins, y de su establecimiento como ícono literario y cinematográfico en decenas de generaciones, Walt Disney pictures decide revelar al mundo lo que significó el proceso de la puesta en pantalla de la emblemática niñera. Protagonizada por Tom Hanks como Walt Disney y Emma Thompson (Nanny McPhee) como P. L . Travers -la creadora del mágico personaje- el relato se sitúa a principios de la década del 60, cuando luego de 20 años de insistencia, la mencionada autora acepta a regañadientes colaborar en el guión de lo que sería la película de su más preciada criatura. La historia es verídica, y muestra cómo se dio la relación entre Walt Disney y Travers, quien hasta último momento tuvo sus serias reservas para cederle los derechos de producción a Disney.

En «El Sueño de Walt» (título en español), se puede apreciar además el momento preciso en el que se compusieron algunos clásicos de Poppins, como «Lets go Fly a kite», o «Chim Chim churee», lo cual genera en el espectador la impresión de que se encuentra en la cocina de producción de un filme histórico e icónico.

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Una película recomendada para los nostálgicos de Mary Poppins, y amantes del cine en general. Pocas veces se ha abierto la posibilidad de conocer cómo se produce una película desde la misma sala de escritura hacia el gran estreno. Rescato el profundo contraste cultural entre la calidez propia de Walt Disney y la severidad y determinación de Travers. Tom Hanks se calzó el traje del papá del ratón Mickey a la perfección, demostrando de lo que realmente es capaz como un actor consagrado.

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PD: para los ansiosos, se puede ver en calidad DVD en la flamante aplicación para PC de Cuevana. 🙂